«Estaban como drogados, como en un punto extremo de alcohol, y cualquier comentario o impertinencia provocaba sonoras carcajadas en el grupo de mercenarios de la unidad de matanzas del que llamaban capitán Sánchez Ezquerra. Klaus, sin embargo, estaba más serio, y Degrelle nos hubiera matado a todos ahí mismo empezando por sus subalternos».
Palabras bastardas, 2026.